


|
LA CASA DE LOS GORTÁZAR
Por Elías Mas Serra.
El Palacio Delata el carácter palaciego de la construcción promovida por este Gortázar, por lo demás austera, el magnífico escudo de armas que campea en su fachada. En la excelente y barroca talla se identifica la rama del "Caballero" a través de las armas unidas de los Gortázar y los Arandia. En sendos óvalos se muestran, a la izquierda, las armas de Gortázar: escudo cortado por una faja ribeteada y acompañada de un lebrel en lo alto y de un toro en lo bajo; a la derecha, las armas de los Arandia: un árbol de espino con UI1 jabalí pasante. Sobre los escudos acola. dos de las dos familias se sobrepone e yelmo representativo del carácter de caballero o de hidalguía. Dicho esto, señalaremos que el palacio Gortázar, situado en la calle Corre 8, es un edificio entre medianeras, de unas cinco crujías regulares y cuya fachada en piedra refuerza, a pesar de su simplicidad constructiva, el carácter de mansión singular que se ofrece a la vista del viandante. Un plano de 1771 refleja, a través d la planta baja del edificio, el carácter de la burguesía que se constituyó en la clase dominante de la villa comercial. Vemos, en el plano redactado en francés, la referida planta a nivel de calle dividida en tiendas y almacenes a los que se accede a través de diferentes distribuidores comunes. Por aquellas fechas es casi seguro que el propietario de la mansión y cabeza del mayorazgo, fuera Joseph Domingo de Gortázar y Arandia. Este sucedió a su hermano mayor Juan Bautista, primogénito de la familia, debido a su temprana muerte. Don Joseph Domingo fue un ilustrado "caballero", educado en Francia, a quien se debe la construcción del palacio de Bidecolea en Bedia. En cualquier caso, como veremos en este y otros palacios urbanos, al margen de su imagen, la utilización del edificio se producía dentro de un contexto de usos urbanos en el que, sin perjuicio de la exclusiva propiedad de la finca, la familia principal alquilaba las restantes plantas, distintas de la noble, para destinos comerciales en el caso de las bajeras o para el uso de otras familias o inquilinos de un cierto prestigio, en el caso de los últimos niveles. El edificio ha sufrido algunas reformas de las que mencionaremos la llevada a cabo por don Javier José de Gortázar en 1793. Era, éste, nieto del fundador de la saga e igual que sus predecesores, personalidad vinculada al ejercicio de la política a través de su acta de diputado del Señorío. Hoy, de todas maneras, sigue en pie este interesante modelo de mansión entremedianeras. En uno de los mejores emplazamientos de la calle Correo, continúa atestiguando, con su noble presencia, una de las más significativas fases de la formación de nuestro Casco Viejo. Y, a la vez, rememora a aquellas familias que alumbraron, desde sus estirpes, una larga serie de bilbaínos ilustres de cuyo hacer y empuje es deudora, en parte, la ciudad de nuestro tiempo. << volver |
|
| Contactar | ||